domingo, 20 de junio de 2010

Cuestionario dirigido a Dios

La Iglesia Católica, así como otras religiones, es siempre punto de intersección de mil y una opiniones encontradas. ¿Ciencia o religión? ¿Existe el fin de los tiempos? ¿Jesús tuvo descendencia? Como estas preguntas, existe una lista interminable de dudas y críticas tajantes dirigidas a la fe con mayor presencia a nivel mundial.

Yo debo confesar que estoy totalmente de acuerdo con muchas de las bases de la religión católica, sobre todo con el mandamiento principal que debería guiar a todo cristiano: el amor al prójimo. Es más se podría decir incluso que los valores católicos son los pilares fundamentales de los derechos humanos, con los cuales obviamente no objeto en absoluto.

Pero si bien creo en muchos de los puntos centrales de la fe mencionada, tengo muchos puntos sobre los cuales me quedan dudas. A continuación presento algunas, que quizá puedan ser las mismas de usted o en el caso contrario, los invito a usar la razón para pensar un poco sobre la fe.

Siempre nos hablan de un “Dios omnipotente”, pero esta omnipotencia, ¿es realmente una realidad? Según la RAE, es un poder omnímodo que solo se le atribuye a Dios. Pero pensemos un poco y veremos que esta “omnipotencia” está alejada de la realidad. La omnipotencia implicaría que Dios tiene un control total del mundo, pero con solo encender la televisión podemos ver que este control del mundo es totalmente lo contrario, un caos: Genocidios mundiales, dictadores, miles de asesinatos al año, etc. Este caos se debe a que Dios cedió su omnipotencia al darnos la libertad a todos los seres humanos. El problema fue que Dios no previó que muchos de nosotros confundiríamos la libertad con el libre albedrío. Esta libertad desenfrenada es la mayor causa de la desdicha mundial, pero no toda.

La otra parte de la desdicha no fundamentada en la libertad total el ser humano, se debe a otro factor que me hace dudar mucho sobre si considerarme o no un católico. ¿Qué sucede con los desastres naturales que nada tienen que ver con el don de la libertad? ¿Por qué Dios al crear “el mundo perfecto” inventó el terremoto, el tsunami y otros destructores del mundo? Siempre hemos escuchado que Dios es cien por ciento amor por la humanidad, pero entonces por qué nos castiga día a día de una manera tan brutal. Seguro muchos criticarían mi punto de vista fundamentando que los desastres naturales son culpa también de la libertad del ser humano. Tal vez la contaminación ocasionada por el ser humano cause desastres como los huracanes, los deshielos, el calentamiento global y otras consecuencias directas de la polución acelerada de estos dos últimos siglos. Hasta ese punto, estoy totalmente de acuerdo, pero, ¿qué sucede con los terremotos y los volcanes por ejemplo? Si bien el calentamiento global es nuestra culpa, este no tiene absolutamente ninguna relación científica con los movimientos de las placas tectónicas y mucho menos de la actividad del núcleo terráqueo. Según la fe cristiana, el único responsable podría ser Dios. Cómo un Dios perfecto y amoroso al cien por ciento podría cometer un error tan grande de crear mega volcanes, como el de Yellowstone, o generar los más poderosos terremotos como único método para reacomodar las placas tectónicas. ¿Es Dios realmente infalible y bueno? Si es así, alguien me podría por favor aclarar el porqué de estos desastres.

Otras cuestiones que no me dejan sentirme totalmente cristiano son los simbolismos, la jerarquía y el machismo católicos. ¿Por qué debemos seguir un protocolo y una serie de intermediarios para poder tener una charla con Dios representado en Jesús quien supuestamente es un hermano con el que podemos contar siempre? ¿Por qué debo contarle mi vida privada a un total extraño para conseguir el perdón divino? ¿Qué derecho tiene un mortal para excomulgar a alguien de la fe católica? ¿Todos los simbolismos de los sacramentos son realmente necesarios para ser un cristiano verdadero? ¿Por qué ser varón es un requisito para pertenecer a la élite católica? ¿Por qué existe una élite católica?

Dejo todas estas preguntas como final abierto de este texto, para motivar la reflexión y tal vez encontrar a alguien que me pueda absolver mis dudas de manera imparcial y fundamentada. Para terminar quisiera recalcar nuevamente que es primordial racionalizar y pensar la fe. Les dejo también una frase de Albert Einstein que me gustó mucho:

“El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”

Uno de nosotros opina:
La libertad es una facultad íntegramente humana. No creo que "Dios" haya metido la mano en algo, y menos en algo tan puro y obligatorio como la libertad. Yo no creo en Dios. Es cierto que hay cosas que la ciencia no puede demostrar, pero no podemos tranquilizarnos dándole un explicación inventada.

Antes de Cristo, existió Grecia. Antes de Cristo, existieron muchas culturas que trataron de darle una explicación a su existencia. Zeus, Júpiter, Wiracocha, todos dioses creados por el miedo a lo desconocido. El cielo y sus integrantes no serían nada más que una invención de la gente. Personas que piden a gritos que les expliquen las cosas inexplicables. Me dirán: Entonces, ¿quién es el creador máximo? y si no hubo, ¿como pudo crearse por sí sola toda la maravillosa simetría de la naturaleza?. No tengo ni idea.

Tal vez el universo siempre ha estado presente, es decir, sin comienzo. Puede ser factible esta idea, ya que el concepto de comienzo y fin lo hemos creado nosotros. El tiempo ha sido creación nuestra. Quizá para sentirnos ubicados en un mundo el cual, para nosotros, sí tiene fin.

Al final, la única verdad será la nuestra. Creamos en lo que creamos, en el desenlace, todos moriremos en la misma situación. Pobres, ricos, católicos, musulmanes les deparará un mismo futuro a la hora de la hora. Me gusta pensar que la vida no acaba, porque si a algo le tengo miedo es a la muerte.


Otro de nosotros comenta:

Si existe o no, yo creo que al menos no como la imagen de un viejito barbón con una túnica blanca y un triangulo sobre su cabeza. Creo que todo es una red, cada uno esta conectado con el otro: Si el sol desapareciese, los árboles lo harían, con ellos las plantas, de ahí los animales y finalmente nosotros. Todo es una red muy grande, a escala universal ( y con universal me refiero hasta donde nuestras mentes no pueden comprender). Lo que inicio esa chispa, lo que dio comienzo a esa gran red, eso (si quieres) es Dios.

El objetivo en la vida del hombre es ser feliz, si un Dios, dos dioses o no tenerlo te ayuda a serlo: Bienvenido seas.


Otro de nosotros sugiere:

Yo soy católico practicante, y como tal creo que la religión no me ha dado a Dios (tengo la esperanza de que existe y no la certeza como si fuera una conclusión científica) sino una manera de vivir y percibir la vida. No creo poder responder racionalmente a la incógnita de la omnipotencia de Dios, y si creo en un Dios amor a pesar de los terremotos es porque creo también en un Dios Padre. Es un dogma de fe, o quizás no deba serlo. En ese caso, no puedo responder a la pregunta, es simplemente en lo que creo.

En cuanto a las jerarquías, ello no me parece de ninguna manera causa para criticar una religión, ni los musulmanes, ni los cristianos, ni judíos, budistas o hinduístas, etc... La jerarquía es una creación del ser humano. Jesús, si nos referimos a los cristianos, fue todo hombre y todo Dios, para mí es el inicio y final de mi ser. Jesús nunca decretó una jerarquía, pero no por ello digo que esta sea inválida: Tanto sacerdotes, pastores o rabinos son personas con una vocación de servicio, y me parece erróneo pensar que las jerarquías sean un intermediario para llegar a Dios; yo llego a Dios solo, o en comunidad a veces, con una simple oración o con solo pensar y decirle algo, pero a veces alguien de esta jerarquía puede guiarme, ayudarme y apoyarme.

La fe es lo que me queda. Tampoco por ello debo esperar una luz sagrada para creer. Solo creo que a veces confundimos la capacidad de dudar con la incredulidad; a veces la incertidumbre me parece un camino más sano, reconfortante y válido que la verdad o la coherencia más cercana a ella.

sábado, 19 de junio de 2010

Inexistencialismo



Qué dilema!


Para que vivo?

Para que vivimos?


Se dice que

vivimos para la futura

generación

Impidiendo la fractura

de nuestra fundación


Se dice que nacemos

con un destino


Nos implantan

convenciones sociales,

reglas de ortografía.


Nos murmuran muy despacito:

“no robes... no mates...,

que DIOS existe”


Vemos con asombro

el universo, cuestionándolo

en cada verso


Se dice que

vivimos para socorrer

el destino de

la “raza” humana.


Se dice que hay

que estudiar y trabajar.


Tantos! Libros escritos...

tantos! Descubrimientos

tantas! Querellas...


Ni ellos ni ellas...


Una tristeza increíble

pensar como un

fatalista o, mejor aun, un realista.


Hay que lidiar

frecuentemente

con sentimientos que

llevarían hasta

al más temerario

al suicidio.


Al más valiente

a volverse un demente

Y hasta al más imbécil

a detenerse y pensarla.


Me encantaría vivir

la vida sin preguntarme

¿para que si al final moriré y

mis hijos morirán y mis nietos morirán?


para que molestarse

en poner una coma!


Para que molestarse

en escribir!


Para que regocijarse

con una canción!


Se dan cuenta...


Entras en una

profunda depresión


para que hacemos tanta huevada

si al final

no va a servir ni en cuentos de hada.


Me da una pena

pensar así...

Quita, ciertamente,

las ganas de seguir viviendo.


No queda nada más

que vivirla

Cuestionándola sí, pero no aborreciéndola.


Es cierto ella discrimina y no nos da a todos una hermosa madre, un estupendo padre,una linda hermana: una familia.

Pero es necesario amarla y agradecerle el hecho del que estemos acá escribiendo o leyendo esto.

Agradecer que nos haya puesto en bandeja todo. Otra cosa es no hacerlo.

Porque si en verdad queremos algo, hay que hacer un esfuerzo, porque en este mundo no existen los dotados, no existen los suertudos.

Existen las personas que se esforzaron y lo lograron a pesar de las limitaciones que a veces nos son injustas. Ese es el que vale! Pero eso sí, si no cuestionamos nuestra existencia nuestra vida no tendrá valor alguno y seremos una mas de las 6 706 993 152 de personas. Creer es poder.


Uno de nosotros deja que del alma caiga un verso:

¿Para qué haces eso? No lo sé, papá. Simplemente es importante para mí.

Y es que cuando me decidí a gritar, me di cuenta que en mi ya no entraba ruido alguno. En silencio mi cuerpo había callado, muerto.

Uno de nosotros presenta su ley de vida:

La suerte no es una coincidencia, es la conjunción de mis habilidades y la coyuntura o situación en la que uno se encuentre; entonces la vida es también, para mí, la conjunción entre situaciones determinadas, personas (que designo o no), emociones, finalidades, sentimientos, dogmas, ideas, prejuicios, etc, etc, etc.

Hasta donde uno puede determinar las reglas del juego es que encontramos nuestras limitaciones. La existencia, sea lo que sea, es, y como tal queda disfrutar, pero sobre todo (y superando las barras de la muerte) trascender.

miércoles, 16 de junio de 2010

Duda, duda y duda



Cuando comenzamos esto, hace no mucho, creímos importante el revalorar el sentido crítico; es decir, en palabras sencillas, dudar. Así es. Dudar de lo que te dicen, preguntarte: “¿Será cierto eso?”, investigar un poco y dar una opinión al respecto.

Pues, hoy día, les tengo un cuento sobre el sentido crítico que me gustaría compartir. Este se titula: “La fábula del alcalde y el Metropolitano”

Hace mucho tiempo, un alcalde con gorrita amarilla y una sonrisa peculiar prometía que en un año revolucionaría el transporte en el Perú, construyendo un nuevo medio de transporte en menos de un año. “¡Oh maravilla!”, pensó Juan, “ha llegado un Mockus peruano”.

Pasó algún tiempo y Juan estaba ansioso de poder probar el nuevo medio de transporte, recorrer todo Lima. ¡Llegaría muy rápido a Barranco y ya no tendría que vivir fastidiado por el tráfico que causaban la gran cantidad de micros! Sin embargo, el día provisto para la inauguración, Juan no vio nada.

A los días salió el alcalde con gorrita amarilla y su sonrisa peculiar a dar disculpas, algunas excusas y una nueva fecha de inauguración. Juan, que creía en todo lo que veía, creyó en sus palabras y decidió seguir esperando: De todas maneras, valía la pena.

Pues, nuestro amigo Juan esperó un año más, dos años más, tres, cuatro y cinco. Y cada vez creía en las excusas que el alcalde con gorrita amarilla y su sonrisa peculiar daban. Juan espero en marzo y en abril del último año, se creyó que era razonable que el precio hubiera subido un poquito (el 100%) y que los ocho accidentes registrados habían sido culpa de los peatones malos. Creyó en todo lo que el alcalde con gorrita amarilla y su sonrisa peculiar decía.

Después de bastante tiempo, Juan se sintió desilusionado. “Si solo hubiera tenido un poco de sentido crítico”, se lamentó Juan. Y triste, nuestro amigo se fue a la av. Aviación a ver si ya habían terminado el Tren Eléctrico.

¿Hasta cuándo vamos a esperar? O, lo que es peor ¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo en todo lo que nos dicen?

Pensemos para que no, disculpen por el improperio, nos metan el dedo.

Uno de nosotros comenta:

Me parece que debemos tener paciencia. No debemos estar callados y esperar, pero si ayudaría que cooperemos con la tranquilidad que necesitan los políticos para mantener en pie estos proyectos; a veces dañino para el bienestar del Perú, que no paremos con las críticas, sean o no, constructivas. Y repito, no digo que estemos callados mismo dictadura, pero si tener algo de paciencia con nuestros políticos, pues es como ver a un perro aprender a no morder las cosas, le va a costar, en el camino se electrocutará, romperá unas cuantas tabas más, pero al final aprenderá.

"La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces".
Proverbio persa



lunes, 14 de junio de 2010

Fútbol, cobardía, religión, árboles...

Reseña

(Correo, 7 de noviembre del 2009)

De Andrés Bedoya Ugarteche

Esta maquiavélica y, extremadamente, divertida columna, presenta una crítica tajante y un tanto irónica, no a la religión y sus peripecias, ni al fútbol con su “no lógica”, sino a sus seguidores y fanáticos. El columnista divide su artículo en dos como si fuesen textos completamente diferentes, pero la conclusión es conjuntamente tácita.

La primera parte del texto se refiere al ambiente que se requiere para convertirse en religioso; un ambiente hostil, de miseria, de deshumanización constante que se necesita para empezar a buscar otras opciones de vida tan pomposas como es la fe en Dios o en lo que sea. El autor hace una pequeña estadística del porqué de la mayoría de cristianos vive en países pobres, ahogados por un mundo acelerado; y la minoría de creyentes, en países exitosos en conjunto y en individualidades.

En la segunda parte hace una crítica negativa a partir de un hecho bochornoso en la historia de la barra brava peruana: un grupo de individuos desadaptados, pertenecientes a la hinchada de Universitario, mataron a una chica de 25 años arrojándola de un bus en medio de la avenida Javier Prado. Estos hinchas se convierten en su tablero de dardos: los tilda de deshumanizados, es decir, de no pertenecer ya más al significado de humanos, de haber entrado a tal decadencia humana que deben ser desterrados o eliminados de la faz de la tierra. Por último, intercepta a sus futuras críticas autollamándose racista, nazi, entre otras calificaciones igual de densas.

Personalmente no creo en ninguna religión y, además, no creo en Dios o en alguna divinidad, paranormalidad y extras. Pero eso sí, soy hincha acérrimo de Alianza Lima. Si utilizamos el mismo raciocinio que usamos para ser ateos, lo lógico sería no hacer caso a pasiones como el fútbol. Pero aparte que no entiendo para que se hace canas amargándose con idiosincracias, Ugarteche debe entender que puede que Dios no exista, que la pasión por el fútbol o por cualquier cosa sea una insensatez, pero la divinidad, la preciosidad del sentimiento cuando tu equipo gana o cuando en un momento de soledad te ves respaldado por un ente divino, digno de ser tu psicólogo personal, es incomparable... y solo alguien con un poco de pasión o fe lo ha sentido. Entonces, si creer en algo me hace feliz, si es satisfactorio creer en algo que no existe, ¿por qué no creer en ello?

En suma, no hay que malgastar nuestro tiempo criticando cosas que forman parte de las personas: en estos tiempos la libertad individual está encima de todas las cosas, o así debería ser...


Uno de nosotros comenta:

"Consideramos divinas las biblias y las religiones - y no digo que no lo sean, Digo que tú las has desarrollado, y que aún las puedes desarrollar, No son ellas las que dan vida, eres tú quien da vida, Como las hojas brotan de los árboles y los árboles de la tierra, aquéllas brotan de ti". Whitman.

Creo que Ugarteche se debió referir un poco más a este verso. Nunca sabremos si el hombre, como dice Kant, es más feliz sin un Dios, pues eso es imposible dentro de lo que planteas como "pasión". Pero, es cierto, a veces necesitamos algo más que la verdad, nos merecemos más.

Otro de nosotros afirma:

No sé si el humano sea capaz de encontrar o llegar a la verdad, quizás sea por eso que como seres subjetivos y con capacidad de discernimiento busquemos, como dices, algo más allá de la verdad. Tampoco sé si todo lo referente al humano sea verdad, si debemos afirmar la primacía del grupo por sobre el individuo.

Pero no soy Nietzsche, ni creo en todo lo que dice, pero tuvo razón al decir: "El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo."

Sé algunas cosas, pero más son las que creo, al final me queda la esperanza.

Día D





"Quinientos años parecen que son muy escasos para cambiar esta canción. La pregunta fundamental: ¿Por qué no llega un futuro diferente a mi canción?"

La Sarita





El dueño del destino que nos condena sin piedad; ese, somos nosotros. Que el país está “cagado”; que hay un tráfico de M; que ya no se puede salir solo a las calles sin tener que estar cuidándose; que los “microbuseros” nos tratan como paquetes; que los congresistas no hacen más que ganar plata; que el país No Avanza.

¿Cuándo se jodió el Perú?

Pues, les tengo una respuesta: cuando nos dejamos gobernar.

Las buenas ideas, los proyectos, el opinar, el saber y el pensar no son exclusivos a filósofos, sociólogos, abogados o periodistas (con el respeto que se les mereces). Estos son un bien común: Sí, común.

Factor C los invita a pensar, a criticar, a sugerir, a debatir, a discutir, a opinar, a desmentir, a argumentar, a decir y a apoyar. Factor C los invita a no creer en un primero momento en todo lo que escuchamos, sentimos, miramos, decimos o leemos. Es momento de SABER PENSAR.

Sin más preámbulos, están cordialmente invitados a revolucionar el país.

Let’s rock.

Uno de nosotros grita:

¿Revolucionar el país? Suenas muy "socialiston"... y no lo somos. Al menos, no todos.

Otro de nosotros también les da la bienvenida:

Esta aventura no solo es de cuatro. Necesitamos de su ayuda para aprender. Si algo sabemos todos, es que este es un Blog que se basa en la modestia, en una modestia que nos permita saber cuando "la cagamos". No pretendemos imponerles nada, sino tratar de aportar en algo al desarrollo de ustedes, y por qué no de este país.

Otro de nosotros sugiere:

Este Blog debemos interpretarlo como un campo abierto para presentar ideas, cuestionar las de nosotros y producir conocimientos, dialéctica, casi. Sugiero entonces no temer a la oposición, no callarse la boca y afirmar con toda seguridad, sobre el tema que se presente, lo que a uno se le venga en gano, ojo, dentro del fair play.