
Qué dilema!
Para que vivo?
Para que vivimos?
Se dice que
vivimos para la futura
generación
Impidiendo la fractura
de nuestra fundación
Se dice que nacemos
con un destino
Nos implantan
convenciones sociales,
reglas de ortografía.
Nos murmuran muy despacito:
“no robes... no mates...,
que DIOS existe”
Vemos con asombro
el universo, cuestionándolo
en cada verso
Se dice que
vivimos para socorrer
el destino de
la “raza” humana.
Se dice que hay
que estudiar y trabajar.
Tantos! Libros escritos...
tantos! Descubrimientos
tantas! Querellas...
Ni ellos ni ellas...
Una tristeza increíble
pensar como un
fatalista o, mejor aun, un realista.
Hay que lidiar
frecuentemente
con sentimientos que
llevarían hasta
al más temerario
al suicidio.
Al más valiente
a volverse un demente
Y hasta al más imbécil
a detenerse y pensarla.
Me encantaría vivir
la vida sin preguntarme
¿para que si al final moriré y
mis hijos morirán y mis nietos morirán?
para que molestarse
en poner una coma!
Para que molestarse
en escribir!
Para que regocijarse
con una canción!
Se dan cuenta...
Entras en una
profunda depresión
para que hacemos tanta huevada
si al final
no va a servir ni en cuentos de hada.
Me da una pena
pensar así...
Quita, ciertamente,
las ganas de seguir viviendo.
No queda nada más
que vivirla
Cuestionándola sí, pero no aborreciéndola.
Es cierto ella discrimina y no nos da a todos una hermosa madre, un estupendo padre,una linda hermana: una familia.
Pero es necesario amarla y agradecerle el hecho del que estemos acá escribiendo o leyendo esto.
Agradecer que nos haya puesto en bandeja todo. Otra cosa es no hacerlo.
Porque si en verdad queremos algo, hay que hacer un esfuerzo, porque en este mundo no existen los dotados, no existen los suertudos.
Existen las personas que se esforzaron y lo lograron a pesar de las limitaciones que a veces nos son injustas. Ese es el que vale! Pero eso sí, si no cuestionamos nuestra existencia nuestra vida no tendrá valor alguno y seremos una mas de las 6 706 993 152 de personas. Creer es poder.
Uno de nosotros deja que del alma caiga un verso:
¿Para qué haces eso? No lo sé, papá. Simplemente es importante para mí.
Y es que cuando me decidí a gritar, me di cuenta que en mi ya no entraba ruido alguno. En silencio mi cuerpo había callado, muerto.
Uno de nosotros presenta su ley de vida:
La suerte no es una coincidencia, es la conjunción de mis habilidades y la coyuntura o situación en la que uno se encuentre; entonces la vida es también, para mí, la conjunción entre situaciones determinadas, personas (que designo o no), emociones, finalidades, sentimientos, dogmas, ideas, prejuicios, etc, etc, etc.
Hasta donde uno puede determinar las reglas del juego es que encontramos nuestras limitaciones. La existencia, sea lo que sea, es, y como tal queda disfrutar, pero sobre todo (y superando las barras de la muerte) trascender.
pff, me ha encantado la pagina, buena filosofia.
ResponderEliminarUn saludo.