
Los pulgares arriba, la blanquirroja en lo alto, la mirada segura hacia el horizonte y los pies y alma en Brasil 2014. Todos los peruanos, queramos o no, cada cuatro años y con el entusiasmo que genera una copa del mundo como la de Sudáfrica 2010, renovamos nuestras esperanzas en la selección peruana de fútbol. Pensar en esto la última semana, y motivado por la coyuntura tras el nombramiento de Sergio Markarián como nuevo DT de la selección y su primera convocatoria para el amistoso frente a Canadá, me ha motivado a escribir, quizás no con toda la euforia que he visto en personas de mi entorno pero sí con lo que buscamos aquí, un sentido crítico. Con todo este preámbulo hay una cuestión que me quedó revoloteando la mente que quería consultar con todos ustedes: El fútbol peruano, y en especial la selección nacional, ¿es una actitud masoquista o una esperanza frustrada?
Soy hincha de Alianza Lima, he visto sus triunfos y derrotas; ello me hace pensar que cuando veo un partido vivo la emoción de no saber que esperar. Esto, lamentablemente, no me pasa con la selección. Muchos me llamarían pesimista, otros realista; concuerdo con los primeros esta vez.
Con mis casi dieciocho años no llego a recordar alguna verdadera alegría que la selección me haya generado, solo pensemos en que quedamos últimos en las últimas eliminatorias y fuimos los peores visitantes. Recuerdo cuando Mendoza falló un gol frente a Ecuador por intentar golpear el balón con la zurda, recuerdo cuando se conoció el "ampay" en el Golf de los Incas, recuerdo las sucesiones intempestivas de entrenadores, la polémica (para mí justificada) entorno a Manuel Burga y la federación, e incluso recuerdo la eliminación de Perú en la última fecha en 1997 cuando se dio la impensada derrota ante Chile.
¿Por qué debería creer que las cosas van a ser totalmente diferentes ahora que Sergio Markarián es el nuevo DT? Es ahora que aparecen ciertos elementos que me harían dudar de mi pesimismo: Markarián, sin el el mesías o el salvador del fútbol peruano, es un técnico profesional, estudioso y muy capacitado; un hombre con experiencia de éxito y conocedor del fútbol peruano. El Perú tiene jugadores con capacidad competitiva. El último mundial demostró que la estrategia y técnica prima sobre la velocidad y trabajo individual, no hay razones para pensar que el Perú no pueda alcanzar ello.
Pero hay una sola razón por la cual no creo que lleguemos al mundial, y e por algo mencionado en una publicación anterior, la falta de cultura de proyecto: No podemos esperar llegar a un Mundial así de rápido, es un proceso largo que debemos asumir con un plazo de metas cortas y progreso permanente. Si bien tengo más esperanzas en Markarián que en lo que representó Chemo al inicio de su gestión, la ideología futbolística del bien llamado "Mago" puede tardar en calar en la selección. Otro elemento es la ausencia de respeto por el trabajo en grupo. Yo soy de los partidarios de creer que para todo en la vida lo primero es formar un grupo humano y luego un equipo con sentido de trabajo y compromiso.
Ahora bien, aprendamos de ejemplos en la región: Chile tuvo una buena participación en el último Mundial tras un proceso de varios años que seguirán con la afirmación de Bielsa en el cargo de entrenador; o Ecuador, con un equipo donde Hurtado y De la Cruz fueron una base de diez años, un solo equipo que jugó durante años junto.
Perú tiene al técnico, tiene jugadores, tiene un torneo de reservas que nos asegura un futuro, pero sobre todo Perú tiene una hinchada que, masoquista o esperanzada, lo apoyará en la primera fecha, vital para que el entusiasmo no se transforme en mi pesimismo o en la crítica al borde del sinsentido.
Apoyemos todos (hinchas, periodistas, todos en general), aunque creamos que esta es una causa perdida a corto plazo, y no nos desesperemos por los resultados, sigamos un proceso, y no solo para el fútbol, también para el trabajo, la familia, la vida, la fe o la no-fe. Que no se pidan despidos impensados o faltas de respeto injustificadas. Que el respeto no se confunda con la falta de sentido crítico, pues así seríamos masoquistas confesos, pero que los procesos se mantengan como un proyecto.
La nueva esperanza se ha realimentado, incluso para mí. Estoy cansado de ver videos del '70, '78 y '82. La historia no debe generar nostalgia, sino que debe servir para el aprendizaje de cada uno de nosotros para no cometer errores (tampoco es que el fútbol sea igual al de entonces pero hay cosas útiles que rememoriar y volver a vivir).
No quiero ver más mundiales haciendo barra a Uruguay o Paraguay, tampoco me desespero. No quiero morir sin ver al Perú en el Mundial.
Finalmente, y como es mi costumbre y de muchos otros, mi once es este: Fernández; Zambrano, Rodríguez, Acasiete y Guizasola; Reiner Torres, Ballón, Vargas, Farfán, Neyra; y Pizarro (quien para mí sí suda la camiseta).
¡ARRIBA PERÚ!
Uno de nosotros pone su alineación:
Sólo espero poder ver a la selección en el mundial. El sentimiento debe ser increíble... Que por un momento todos los ojos del mundo miren la rojiblanca batiéndose con jugadores de talla y poder ser parte de ese optimismo y alegría que nos da el mundial en su corto tiempo. Esperemos, entonces, contar con que lleguemos al torneo mas importante de todos los deportes.
Mi alineación: Butrón; Guizasola y Villamarín en las bandas; Rodríguez y Zambrano; Ballón y Torres al medio; Farfán y Vargas por los costados; Pizarro y Aguirre.
Vuvuzela:
"Escribir sobre fútbol, en el Perú, supone también una cuota de creatividad, pues se trata, para nosotros, de un deporte en extinción competitiva. No debemos olvidar que la llamada globalización nos inunda a través de partidos jugados en los diversos confines del planeta. ¡Ah, FOX!, ¡ah, ESPN!, ¡ah, GOLTV!"
Abelardo Sánchez León
De todas maneras, sería grandioso ver al Perú en un mundial de fútbol de mayores. Esperemos que se pueda esta vez. Si no, no desesperemos; acuérdense que debemos dar tiempo al tiempo y chambear con ganas la cultura de proyecto.
¿Por qué no olvidarnos del fútbol y mirar a otros deportes? Es válido. Sin embargo, el fútbol se ha vuelto más que un simple deporte; ahora es casi una ciencia humana: futbología. Les recomiendo el libro "Ese gol existe" de Aldo Panfichi y su análisis social del Perú a través del fútbol.
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